¿Oyes? El trueno que en la noche retumba,
rompiendo la calma con su fuego alumbra.
Relámpagos de fuego iluminan tu habitación,
no pienses que es de día,
no pienses que es el Sol,
es el mismo odio en todo su esplendor.
Odio inventado,
por intereses creados,
ese odio, siempre odiado.
El fuego no llega a tu habitación,
pero has oído los gritos a tu alrededor,
clavado en tu mente, como un viejo recuerdo,
tienes un llanto, llanto ensordecedor.
¿Sientes? El miedo eriza tu piel,
el calor del fuego derrite tu voz,
sobre las cenizas ponte en pie,
y huye de todo este horror.
El llanto suena más fuerte,
y más y más fuerte,
moja tu pie desnudo un río de lágrimas,
viene de aquel niño que ha visto la muerte.
Llora desesperanzado,
pues cuando caiga la noche,
nadie estará a su lado,
contándole el cuento
al que estaba acostumbrado.
No tiene quién lo cuente,
no tiene qué leer,
toda su vida resumida,
a un simple arder.
Sigue andando,
no tienes qué perder,
los resultados del odio,
aquí los puedes ver…
Crees que todo ha pasado,
pero el trueno que en la noche retumbaba,
volvió a aparecer, y el fuego que todo
alumbraba, apagó tu vida de una vez.